Reacreditados

Por Álvaro Bustos González*

En medio de la batahola desatada por la Corte Constitucional y las renovadas discusiones alrededor del difuso concepto del libre desarrollo de la personalidad, el Programa de Medicina de la Universidad del Sinú -EBZ-, de Montería, recibió un nuevo reconocimiento por parte del Ministerio de Educación Nacional, el cual le otorgó una vez más la Acreditación de Alta Calidad.

Para quienes no se mueven en el ámbito académico, estas distinciones no son fácilmente asimilables. La alta calidad podría interpretarse como un premio al cumplimiento de unas exigencias, y es cierto, pero es la singularidad de cada programa (sus énfasis y contenidos) la que determina el mayor o menor grado de excelencia que le puede ser adjudicado.

Ahora bien, el hecho de que un Programa de Medicina esté acreditado por su alta calidad, lo que quiere decir es que sus estudiantes cuentan con la posibilidad de desplegar a plenitud sus capacidades si a bien lo tienen, afincados en un modelo pedagógico propio que, en el caso nuestro, está fundado en el ser humano, es decir, en el esfuerzo y el mérito personales.

Esto significa que quien posee una verdadera disposición para el estudio tiene la oportunidad, en el Programa de Medicina de la Universidad del Sinú -EBZ-, en Montería, de sacar a relucir sus mejores virtudes y talentos. Si el estudiante no aprovecha esta circunstancia, la responsabilidad será suya y no de la universidad. Esta cumple con sus deberes de docencia, investigación y extensión, y en nuestro medio desarrolla una imponderable función social, pero es el ser humano que la habita, sus directivos, profesores y estudiantes, quienes debemos mantener encendida la llama que el fundador quiso que fuera inextinguible.

Enseñanza y aprendizaje no son nociones abstractas. El maestro da ejemplo, aclara, induce a la duda y a la reflexión; el alumno ve y escucha, y debe poner de su parte el máximo interés para llenar su vida de informaciones y conocimientos que lo lleven a andar por el mundo con una sed de ilustración permanente. No de otra manera se concibe el esfuerzo universitario: buscar la verdad sin dogmas, paso a paso, buceando en el ancho mar de las antiguas y nuevas sabidurías.

Todo ha sido vertiginoso, y en el breve lapso de ocho años nuestro Programa de Medicina se acreditó y reacreditó, sus grupos de investigación en biomédica y biología molecular, resistencia bacteriana y enfermedades tropicales, se han consolidado nacional e internacionalmente; la movilidad estudiantil ha avanzado sin pausa, la vinculación de magíster y doctores ha sido continuada, y ya se están formando especialistas en pediatría, con dos cohortes graduadas hasta ahora, que han dejado una estela bienhechora en diversos escenarios nacionales. Próximamente les brindaremos a nuestros médicos la opción de especializarse con nosotros en Gineco-obstetricia, Medicina Interna y Cuidados Intensivos. Luego vendrá Medicina Familiar.

De modo que ya no hay tiempo para mirar hacia atrás. Los escepticismos iniciales y las maledicencias fueron destrozados por la realidad. Una sociedad que necesita salir de su atraso e ignorancia, no tiene otra alternativa que cultivarse a través de la educación. En ese proceso, del cual participa la Universidad del Sinú -EBZ- de forma primordial, lo que le corresponde a la comunidad es entender que aquí hay un proyecto serio, en dirección ascendente, que lo único que demanda es que quienes hagamos parte de él, como alumnos o profesores, alcancemos igualmente, por nuestra vocación y sentido del deber, la categoría de acreditables.

*Decano FCS, Universidad del Sinú -EBZ-.

Somos una institución de educación superior, de origen cordobés, fundada en 1974 que se caracteriza por su proceso de excelencia, crecimiento y constante avance, y que busca contribuir al desarrollo de la región desde su misión educativa y de responsabilidad social.

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