Esta jornada, más que una tradición, se ha convertido en un espacio representativo en el que los jóvenes reciben el acompañamiento de docentes y familiares, quienes con su presencia reconocen su esfuerzo, dedicación y el proceso de transformación académica, personal y social que han recorrido hasta este momento.
A través de esta ceremonia la Institución hace entrega de una bata blanca que no solo simboliza conocimiento y responsabilidad, sino también la pasión y el humanismo que definirán su ejercicio profesional.
Este día marcó el inicio de una trayectoria llena de aprendizajes, desafíos y grandes logros en el que nuestra Alma Mater ha tenido el gusto de caminar a su lado, confiando en que cada uno será excepcional.


