Consciente de las problemáticas que enfrentan muchas familias en condiciones precarias, Andrés decidió actuar. En uno de sus recorridos por la comunidad, conoció el caso de una familia cuya vivienda se inundaba constantemente por no contar con cimientos adecuados ni pisos resistentes. Movido por el deseo de ayudar, puso en práctica sus conocimientos adquiridos en la Institución para intervenir el espacio y mejorar significativamente la calidad de vida de los habitantes del inmueble.
Esta iniciativa social se fortaleció a través de las asignaturas Hábitat de Tecnología y Tecnología, orientadas por el docente Eder García Sánchez, en las que Andrés participó activamente en procesos de mejoramiento de fachadas en sectores vulnerables. Estas experiencias académicas no solo afianzaron sus capacidades técnicas, sino que también despertaron en él una vocación profunda de servicio.
«Deseo en un futuro tener una fundación desde la cual pueda aportar a la construcción de viviendas dignas para las personas más necesitadas», afirma Andrés, quien visualiza su profesión como una herramienta para transformar realidades y construir esperanza.
Desde la Universidad del Sinú destacamos este tipo de iniciativas que reflejan el compromiso de nuestros estudiantes con el desarrollo social.



